Impulsos naturales

Impulsos naturales

Impulsos naturales. Un principio general que aparece repetidamente en las enseñanzas tántricas es abstenerse de suprimir los impulsos naturales. Cualquier supresión de nuestras naturalezas físicas provoca una reacción interna, un tipo de distorsión que destruye la armonía interna.

Así de importante como la  armonía interna suele ser el equilibro en nuestra vida la paz y el estar bien interiormente con nosotros mismos. Muchas personas desean tener armonía pero ni siquiera se esfuerzan por dedicarse a ellos mismo y crear un ser interior deslumbrante.

Y no es algo que podemos comprar o adquirir en una tienda la armonía interna depende de nuestras actitudes y condiciones. Tal cual como el ejercicio físico para tener una vida saludable así depende la paz interna de nuestra alma, de las acciones que nosotros hagamos cada dia para suplirnos de esa tranquilidad que es tan vital para el ser humano.

Para tener armonía en este mundo actual, es un poco difícil. Pero debemos interiorizar con nuestro yo interno. Hablar de lo que está bien y lo que está mal. Dejar fluir las energías innecesarias y negativas y llenarnos de positivismo.

Todo el abanico de impulsos físicos, emocionales y mentales debe incluirse en esta admonición, aun cuando tal afirmación pueda parecer un respaldo a la autoindulgencia. La autoindulgencia rara vez es el producto de un impulso natural. Más bien, resulta de una falta de madurez emocional y psicológica. Por supuesto, es de suma importancia poder distinguir entre lo natural y lo no natural.

El discernimiento es la clave para poner en práctica este principio. Este punto de vista es exclusivo de la tradición tántrica; casi sin excepción, las otras enseñanzas espirituales prescriben reglas estrictas para la supresión de funciones naturales como el hambre, el sueño y, sobre todo, el sexo.

El tantra enseña que la supresión de los impulsos naturales es potencialmente dañina para la salud mental y física y puede conducir a la neurosis o la morbilidad. Aunque la supresión de los impulsos naturales puede producir efectos deseables temporalmente, el resultado a largo plazo es limitante y la verdadera evolución espiritual rara vez se logra por este medio.

Hay un error común de que las enseñanzas tántricas condonan la falta de sentido. Por el contrario, Tantra requiere una gran disciplina. Implica, por ejemplo, un esfuerzo disciplinado para desarraigar los hábitos no naturales e insalubres.

Tan pronto como se comprende un impulso natural, se puede satisfacer o trascender. Los textos tántricos establecen que los impulsos antinaturales deben ser reemplazados por los naturales en lugar de suprimidos. Una historia tibetana se refiere a un hombre llamado Sarvabhaksha que tuvo una obsesión obsesiva por comer lo que fuera que pudiera.

Un día se encontró con un Gurú Tántrico llamado Saraha y le pidió un consejo para ayudarlo con su problema. El Gurú lo inició y le enseñó a visualizar su vientre como el cielo vacío y su fuego digestivo como la máxima conflagración de todos los mundos. Le dijo que viera toda la comida y la bebida como meros fenómenos mundanos y, mientras comía, se imaginara a sí mismo devorando todo el universo.

Finalmente, el Gurú le aconsejó que meditara en el vacío esencial de todos los fenómenos. Sarvabhaksha siguió las instrucciones de su maestro y, en lugar de reprimir su deseo de comer, reemplazó una actitud mental glotona con una meditación. Después de algunos años, logró la autorrealización y fue reverenciado como maestro, lo que demuestra que no es tanto lo que hacemos sino lo que nos transforma lo que hacemos.

La autodisciplina debe emprenderse voluntaria y conscientemente, y realizarse desde una posición de fuerza interior.

Aprende a distinguir lo real de lo irreal, lo natural de lo antinatural en ti mismo. Por ejemplo, es natural que el cuerpo necesite alimentos cada poca hora, pero no es natural que anhela alimentos cada diez minutos; el primer impulso debe ser gratificado y el último transformado.

Al satisfacer los impulsos antinaturales del cuerpo y la mente, uno pierde la capacidad de reconocer las verdaderas necesidades. Una vez más, no suprimir los auténticos impulsos fisiológicos. Si tiene ganas de estornudar, vomitar o ir al baño, entonces hágalo tan pronto como sea posible. Si no obedece estos impulsos naturales, la acumulación de presión en los órganos internos puede conducir a la enfermedad.

El mismo principio se aplica a los impulsos sexuales, que deben considerarse con un sentido común similar. Si desea liberarse de un hábito poco saludable, hágalo gradualmente, sustituyendo el hábito negativo por uno positivo.

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Sexologo

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